Weingut Gernot & Heike Heinrich

En Gols, Burgenland, entre las gravas antiguas de la Parndorfer Platte y las laderas calcáreas del Leithagebirge, Weingut Gernot & Heike Heinrich persigue desde 1990 una idea sin concesiones: que el vino sea una lectura fiel del lugar. Nacido con una hectárea, el proyecto creció sin perder precisión ni conciencia de origen.

El giro llega en 2006 con la biodinámica: suelos vivos, compost, cubiertas vegetales y vendimia manual como norma. Las parcelas cálidas y pedregosas alrededor de Gols aportan cuerpo, mientras que los viñedos en colina, con caliza y esquisto, suman tensión. Blaufränkisch, Zweigelt y St. Laurent encajan como una lengua materna.

En bodega manda el tiempo: fermentación espontánea, crianza en madera grande, barricas usadas o ánforas de arcilla, y reposo prolongado sobre lías finas para construir textura sin pesadez. El resultado es Burgenland en versión esencial: estructura, nitidez y una profundidad que se impone sin levantar la voz.

Weingut Gernot & Heike Heinrich

En Gols, Burgenland, entre las gravas antiguas de la Parndorfer Platte y las laderas calcáreas del Leithagebirge, Weingut Gernot & Heike Heinrich persigue desde 1990 una idea sin concesiones: que el vino sea una lectura fiel del lugar. Nacido con una hectárea, el proyecto creció sin perder precisión ni conciencia de origen.

El giro llega en 2006 con la biodinámica: suelos vivos, compost, cubiertas vegetales y vendimia manual como norma. Las parcelas cálidas y pedregosas alrededor de Gols aportan cuerpo, mientras que los viñedos en colina, con caliza y esquisto, suman tensión. Blaufränkisch, Zweigelt y St. Laurent encajan como una lengua materna.

En bodega manda el tiempo: fermentación espontánea, crianza en madera grande, barricas usadas o ánforas de arcilla, y reposo prolongado sobre lías finas para construir textura sin pesadez. El resultado es Burgenland en versión esencial: estructura, nitidez y una profundidad que se impone sin levantar la voz.