Monte Faustino di Fornaser
En lo alto del valle del Adigio, en Veneto, las terrazas de Monte Faustino di Fornaser se aferran a San Pietro in Cariano: muros de piedra y viñas moldeados juntos durante generaciones. El primer viñedo familiar sigue marcando el carácter, pequeño y empinado, donde el trabajo manual es la regla.
A unos 250 metros, sobre calizas y margas, maduran Corvina, Corvinone y Rondinella con días luminosos y noches frescas, a menudo en pergola veronese. Vendimia selectiva, fermentaciones cuidadas y crianzas largas buscan extracto sin exceso; según la cuvée, grandes fudres o tonneaux afinan la estructura.
Fornaser entiende Valpolicella como oficio de paisaje: conservar las ‘marogne’ históricas, respetar cepas maduras y dar tiempo en bodega. Tradición veneciana que avanza con precisión y paciencia, sin perder la raíz.Monte Faustino di Fornaser
En lo alto del valle del Adigio, en Veneto, las terrazas de Monte Faustino di Fornaser se aferran a San Pietro in Cariano: muros de piedra y viñas moldeados juntos durante generaciones. El primer viñedo familiar sigue marcando el carácter, pequeño y empinado, donde el trabajo manual es la regla.
A unos 250 metros, sobre calizas y margas, maduran Corvina, Corvinone y Rondinella con días luminosos y noches frescas, a menudo en pergola veronese. Vendimia selectiva, fermentaciones cuidadas y crianzas largas buscan extracto sin exceso; según la cuvée, grandes fudres o tonneaux afinan la estructura.
Fornaser entiende Valpolicella como oficio de paisaje: conservar las ‘marogne’ históricas, respetar cepas maduras y dar tiempo en bodega. Tradición veneciana que avanza con precisión y paciencia, sin perder la raíz.