Saint‑Estèphe es el Médoc más recio: potente, especiado y con tanino marcado. Más arcilla en los suelos aporta músculo y agarre. Fruta negra, regaliz, pimienta y grafito. Con la edad, cuero y trufa. Ideal con guisos y quesos curados. Para sustancia y estructura, Saint‑Estèphe.