Weingut Schmidl

Al pie de las ruinas de Dürnstein, en la Wachau, el Bioweingut Schmidl une dos oficios antiguos: pan y vino, sostenidos por generaciones. Desde la toma de mando en 2009, la finca se volcó al cultivo ecológico, y las terrazas volvieron a expresar su latido de piedra.

El eje es la Ried Kellerberg, un viñedo emblemático de gneis meteorizado, arenas pobres y muros secos que guardan calor; allí Grüner Veltliner y Riesling ganan nervio mineral. Subparcelas como Wunderburg, con vetas de loess, y la severa “Küß den Pfennig” afinan el retrato de la Wachau parcela a parcela.

En bodega se busca nitidez: vendimia selectiva, fermentación cuidadosa, trabajo sur lie y crianza en grandes recipientes, del Steinfeder al Smaragd. El resultado es Dürnstein sin maquillaje, orgánico y preciso, con una elegancia austera.

Weingut Schmidl

Al pie de las ruinas de Dürnstein, en la Wachau, el Bioweingut Schmidl une dos oficios antiguos: pan y vino, sostenidos por generaciones. Desde la toma de mando en 2009, la finca se volcó al cultivo ecológico, y las terrazas volvieron a expresar su latido de piedra.

El eje es la Ried Kellerberg, un viñedo emblemático de gneis meteorizado, arenas pobres y muros secos que guardan calor; allí Grüner Veltliner y Riesling ganan nervio mineral. Subparcelas como Wunderburg, con vetas de loess, y la severa “Küß den Pfennig” afinan el retrato de la Wachau parcela a parcela.

En bodega se busca nitidez: vendimia selectiva, fermentación cuidadosa, trabajo sur lie y crianza en grandes recipientes, del Steinfeder al Smaragd. El resultado es Dürnstein sin maquillaje, orgánico y preciso, con una elegancia austera.