Castellare di Castellina

En el corazón del Chianti Classico de la Toscana, Castellare di Castellina se asienta como un anfiteatro natural: orientación sudeste, viñedos en torno a 370 metros y suelos de galestro y caliza que regalan noches frescas y maduración pausada.

El trabajo se entiende por parcelas y con rendimientos deliberadamente bajos. El Sangiovese marca la columna vertebral, acompañado por variedades autóctonas; vendimia manual y selección rigurosa buscan precisión. La fermentación, a menudo con levaduras propias, se utiliza para expresar origen, no para maquillar el carácter.

La crianza se ajusta lote a lote entre acero, cemento y madera. Foudres y barricas ya usadas aportan estructura sin borrar la acidez. Así nace un Chianti Classico de trazo firme, con tanino definido y vocación de guarda y una impronta claramente territorial.

Castellare di Castellina

En el corazón del Chianti Classico de la Toscana, Castellare di Castellina se asienta como un anfiteatro natural: orientación sudeste, viñedos en torno a 370 metros y suelos de galestro y caliza que regalan noches frescas y maduración pausada.

El trabajo se entiende por parcelas y con rendimientos deliberadamente bajos. El Sangiovese marca la columna vertebral, acompañado por variedades autóctonas; vendimia manual y selección rigurosa buscan precisión. La fermentación, a menudo con levaduras propias, se utiliza para expresar origen, no para maquillar el carácter.

La crianza se ajusta lote a lote entre acero, cemento y madera. Foudres y barricas ya usadas aportan estructura sin borrar la acidez. Así nace un Chianti Classico de trazo firme, con tanino definido y vocación de guarda y una impronta claramente territorial.