Domaine de la Commaraine

Tras los muros de Pommard, en Borgoña, el Domaine de la Commaraine guarda una pieza única: el Clos de la Commaraine, Premier Cru en monopole de 3,63 hectáreas que rodea el château como un anillo.

El primer edificio se levantó en 1112 y la historia del lugar ha seguido el pulso de la región. En 1787 Thomas Jefferson ya celebraba estos vinos en su viaje por la Côte d’Or; hoy, desde 2017, una nueva etapa impulsa la restauración del patrimonio y el rigor en el viñedo.

La precisión nace del estudio del suelo: cartografías, calicatas y análisis dividieron el Clos en ocho subparcelas, vendimiadas y elaboradas por separado. El Pinot Noir se acompaña con extracciones medidas y crianza en barrica para dar transparencia al “climat”, no maquillaje. Conversión a ecológico desde 2017 (certificado a partir de la añada 2021) y transición biodinámica en marcha: una forma de devolver grandeza con método y calma.

Domaine de la Commaraine

Tras los muros de Pommard, en Borgoña, el Domaine de la Commaraine guarda una pieza única: el Clos de la Commaraine, Premier Cru en monopole de 3,63 hectáreas que rodea el château como un anillo.

El primer edificio se levantó en 1112 y la historia del lugar ha seguido el pulso de la región. En 1787 Thomas Jefferson ya celebraba estos vinos en su viaje por la Côte d’Or; hoy, desde 2017, una nueva etapa impulsa la restauración del patrimonio y el rigor en el viñedo.

La precisión nace del estudio del suelo: cartografías, calicatas y análisis dividieron el Clos en ocho subparcelas, vendimiadas y elaboradas por separado. El Pinot Noir se acompaña con extracciones medidas y crianza en barrica para dar transparencia al “climat”, no maquillaje. Conversión a ecológico desde 2017 (certificado a partir de la añada 2021) y transición biodinámica en marcha: una forma de devolver grandeza con método y calma.