Prieur

En la Bourgogne Grand Cru, Prieur es sinónimo de mosaico: como Domaine Jacques Prieur en Meursault, la casa ha reunido desde 1868 parcelas en la Côte de Beaune y la Côte de Nuits, del Montrachet a Chambertin y Musigny.

La historia arranca con una boda el 24 de febrero de 1868, origen de un trabajo paciente de generaciones. Con el tiempo se juntaron Premiers Crus, Grands Crus y varios Clos en monopolio, con una regla clara: cada climat se vendimia y se vinifica por separado, porque en Borgoña la jerarquía se escribe con matices. Desde finales de los años noventa, una viticultura decididamente ecológica y con guiños biodinámicos ha reforzado la atención al suelo y al equilibrio de la vid.

En bodega continúa la lógica parcelaria: fermentaciones espontáneas, madera medida, largas crianzas sur lie en blancos y una élevage lenta para el Pinot Noir. No es un estilo único y ruidoso, sino un coro de lugares, afinado, de grandeza discreta y memoria larga.

Prieur

En la Bourgogne Grand Cru, Prieur es sinónimo de mosaico: como Domaine Jacques Prieur en Meursault, la casa ha reunido desde 1868 parcelas en la Côte de Beaune y la Côte de Nuits, del Montrachet a Chambertin y Musigny.

La historia arranca con una boda el 24 de febrero de 1868, origen de un trabajo paciente de generaciones. Con el tiempo se juntaron Premiers Crus, Grands Crus y varios Clos en monopolio, con una regla clara: cada climat se vendimia y se vinifica por separado, porque en Borgoña la jerarquía se escribe con matices. Desde finales de los años noventa, una viticultura decididamente ecológica y con guiños biodinámicos ha reforzado la atención al suelo y al equilibrio de la vid.

En bodega continúa la lógica parcelaria: fermentaciones espontáneas, madera medida, largas crianzas sur lie en blancos y una élevage lenta para el Pinot Noir. No es un estilo único y ruidoso, sino un coro de lugares, afinado, de grandeza discreta y memoria larga.